SHADOWMAN: RICHARD HAMBLETON

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SHADOWMAN: RICHARD HAMBLETON

 

Antes de Basquiat , antes de Keith Haring , las esquinas de las calles de Manhattan a principios de la década de 1980 se convirtieron en un lienzo para Shadowman. Figuras distintivas en paredes y callejones fueron obra de Richard Hambleton, a quien muchos consideran el primer artista callejero. 

 

 

Os tengo que confesar que ni yo sabía de la existencia de este gran artista. Fue tras una conversación con nuestro artista Balu, que nos habló de él. Desde entonces no he podido parar de documentarme sobre Hambleton y os aseguro que su historia no os dejará indiferentes. Os recomiendo un gran documental “Shadowman”, del cual tendremos la suerte de entrevistar a Aitor Mendilibar, quien estuvo involucrado en el proyecto con Oren Jacoby.

 

Richard Hambleton, fue una especie de enigma y un sabio en el mundo del arte. Aprovechando el poder del expresionismo y la topografía viva de Nueva York, construyó una obra a partir del arte urbano que cuestionó la sensibilidad de sus espectadores. Desde escenas de crímenes escenificadas hasta imágenes de sí mismo y la icónica serie de figuras de «shadow» pintadas con trazos violentos y enérgicos, Hambleton reflejó la energía de la ciudad sobre sí misma.

 

 

Hambleton se hizo un nombre en el mundo del arte del centro de Nueva York a finales de los setenta y ochenta. Trabajando junto a amigos y compañeros artistas como Keith Haring y Jean-Michel Basquiat, emergió como uno de los nombres más conocidos de la escena del arte callejero, y su trabajo fue rápidamente aceptado por galerías y críticos.

 

Sin embargo, en el apogeo de su carrera, desapareció del mundo, siguiendo su adicción a las drogas. La fama de Hambleton se desplomó cuando decidió huir de un sistema de galerías cada vez más corporativizado.

 

El interés de Hambleton por volver a exponer en una galería de arte fue en 2011 después de que Giorgio Armani patrocinara una exposición.

 

 

Hambleton pasó el final de sus días sin perder su esencia, intrigante, brillante y malhumorado, sin dejar de cuestionar los motivos de sus patrocinadores. Un artista honesto, íntegro, que simplemente muchas personas se aprovecharon de él y hay cierta satisfacción al ver que Hambleton rechazo a su gran mayoría. 

 

Hambleton murió en 2017 , sufriendo diversas dolencias, incluido un cáncer de piel que devoró partes de su rostro. Y mientras la complejidad de su espíritu y compromiso con el arte, aun vive, hay un sentimiento persistente de que los mecenas, sin importar cuán benévolos sean, siguen ganando al final.